
La madrugada del domingo, la violencia de género cobró una nueva víctima en el país. K.M.Y., madre de tres niños y con cuatro meses de embarazo, fue brutalmente agredida por su pareja en la provincia de Paita, Piura. Pese a los esfuerzos médicos, falleció horas después en el hospital Nuestra Señora de las Mercedes a causa de una hemorragia interna.
Familiares de la joven confirmaron que esta no era la primera vez que sufría maltratos por parte de su pareja, Wender Alzate Carrasco, ciudadano venezolano y principal sospechoso del feminicidio. La Policía Nacional lo detuvo y permanece bajo custodia en la comisaría de la parte alta de Paita.
El entorno de la víctima lamenta que las señales de violencia no hayan sido atendidas a tiempo. “Ella era alegre y luchaba por sus hijos, no merecía morir así”, señaló un familiar durante el velorio realizado en su vivienda frente al colegio Sinaí. Amigos y vecinos se sumaron a la exigencia de justicia, reclamando cadena perpetua para el agresor.
El Ministerio Público informó que, en los primeros siete meses del año, se emitieron 7.704 sentencias por violencia contra la mujer y el grupo familiar, de las cuales el 87,6 % fueron condenatorias. Sin embargo, la realidad demuestra que el sistema aún no logra prevenir ni detener la violencia letal: solo en el primer semestre se registraron 78 feminicidios en el país, lo que equivale a una mujer asesinada cada tres días.
La Defensoría también alertó un incremento del 11 % en feminicidios y desapariciones en comparación con 2024. Entre enero y junio de este año, más de 6.000 mujeres, niñas y adolescentes desaparecieron en circunstancias aún no esclarecidas.





