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Trump acusa a Kamala Harris de «marxista» y de inundar el país de «criminales» que comen perros y gatos

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No se habían visto jamás en persona pero supieron estar a la altura de las circunstancias. Desde el saludo inicial, que propuso Kamala Harris al acercarse al atril de Donald Trump, hasta el final de los 90 minutos de debate presidencial en Filadelfia, fluyeron las descalificaciones, abundaron los momentos tensos, las mentiras, los comentarios insólitos y las respuestas esquivas clásicas de un debate político. Pero fue Kamala Harris la que pareció llevar más a su terreno a su oponente.

Desplegó con astucia su poder de oratoria para atacar a Donald Trump y el ex presidente no tardó en entrar al trapo. La llamó «marxista», «negociadora horrible», «incompetente» y «la peor vicepresidenta en la historia de Estados Unidos». Ella, por su parte, lo tachó de mentiroso patológico —33 bulos dejó caer en total, según CNN— y de querer ser «un dictador desde el primer día», en un intercambio de golpes que a la postre pareció favorecer con claridad a la candidata demócrata.

Harris optó por dirigirse al votante siempre que tuvo ocasión, presentándose al público que no la conocía, hablando de su infancia, de su madre, de sus ganas de defender el sueño de los americanos, de su plan en materia fiscal, económico y social. Trump, por su parte, se aferró al estilo que ya le ha hecho célebre. Con gesto duro y a ratos iracundo trató de desmontar cada uno de los argumentos de su oponente, acusándola de haber destruido el país como número dos del presidente Joe Biden y de querer convertir EEUU en «Venezuela con esteroides», además de haber inundado el país con «millones y millones de criminales» en relación a los indocumentados que han entrado al país en los últimos tres años y medio.

Sobre ese punto insistió hasta el cansancio y hasta la fabricación, acusando a algunos de ellos de comerse los perros y los gatos de pueblos, haciéndose eco de un ‘tuit’ de su candidato a vicepresidente, JD Vance, sobre el presunto caos que han causado inmigrantes haitianos en un pueblo de Ohio. «Muchas ciudades no quieren hablar de ello porque les da vergüenza», explicó Trump. «En Springfield se están comiendo a los perros la gente que vino, se están comiendo a los gatos, se están comiendo a las mascotas de la gente que vive allí y esto es lo que está pasando en nuestro país y es una vergüenza», apuntó el ex presidente ante una Harris que no podía creer lo que estaba escuchando y se echó a reír.

Tan insólito resultó el momento que David Muir, periodista y moderador de ABC News, le quiso aclarar al magnate neoyorquino que el dato era rotundamente falso. «Usted menciona Springfield, Ohio, y ABC News se puso en contacto con el administrador de la ciudad allí. Nos dijo que no ha habido informes creíbles de reclamos específicos de mascotas que hayan sido lastimadas, heridas o maltratadas por individuos dentro de la comunidad inmigrante», dijo.

De inicio, el intercambio de golpes fue moderado, ceñidos a una suerte de pacto de no agresión momentáneo. Después, fue la propia Harris la que puso al cebo a su contrincante político. Y Trump picó. Se mofó abiertamente de sus mítines políticos. «Os voy a invitar a asistir a uno de los mítines de Donald Trump porque es algo realmente interesante de ver», dijo mirando a la cámara. «Notarán que la gente comienza a irse temprano de sus mítines por cansancio y aburrimiento. Y les diré que hay algo de lo que no lo oirán hablar: sobre usted». Trump respondió de inmediato acusando a Harris de pagar a la gente para que asista a sus mítines. Pero pareció acusar el golpe.

Se centró, además en Biden, como con aires de añoranza. Acusó al actual presidente de pasar su tiempo en la playa y de no saber si está vivo. Tantas veces hizo mención del ex senador que Harris optó por hacerle una aclaración. «Le recuerdo que no está en esta carrera contra Biden, sino contra mí».

También salió a la luz la polémica sobre la raza de Harris después de que Trump se cuestionara si la vicepresidenta es realmente negra o no. «No me puede importar menos lo que sea», dijo el ex presidente. «Lo que ella quiera ser me parece bien», sin querer admitir si dijo o no algo sobre la raza de su oponente.

Hubo polémica además sobre el aborto, uno de los temas que podrían inclinar la balanza de un lado u otro el 5 de noviembre. Trump acusó a los demócratas de defender el aborto a los nueve meses de gestación y de proteger la ejecución de bebés recién nacidos, otro dato que de inmediato negó la otra periodista Linsay Davis.

En cuanto a la tenencia de armas, Harris dejó claro que ni ella ni Tim Waltz, su candidato a vicepresidente, tienen intención de retirarle las pistolas a los estadounidenses. Ambos son dueños de armas. «No vamos a quitarle las armas a nadie, así que basta de mentir continuamente sobre este tema», dijo.

Alberto News