
El presidente, Bashar Al-Alsad, se habría refugiado en Moscú, mientras el Estado Islámico, con el apoyo del ejército, rodea el palacio presidencial en Damasco
Siria se desangra frente al Estado Islámico (Isis) con riesgo de golpe de Estado. Los muertos se cuentan por cientos. La ciudad de Alepo, con más de 2 millones de habitantes, está tomada por los yihadistas. Los cristianos sirios son uno de los grupos que más riesgo corre a manos de los extremistas. La mayoría ha abadonado la localidad para buscar refugio en lugares seguros. La guerra en Siria afecta a Irán.
Según medios de Oriente Próximo, el presidente, Bashar al-Ásad está en Moscú con su familia, se reportan disparos cerca del palacio presidencial en Damasco y persisten los rumores de un intento de golpe de estado en curso, pasadas las 8 de la tarde.
Las mismas fuentes (no oficiales), aseguran que Al-Assad se hospedaría en un hotel de lujo en la capital de Rusia, junto a todos los miembros de su familia.
El comandante de las fuerzas rusas en Siria, el teniente general Serguéi Kisel, fue destituido de su cargo. Al filo de las 9 de la noche (hora de Canarias), Irak cerró la frontera con Siria.
El avance del Isis está alimentado por Turquía, según diversas fuentes, con el ánimo de forzar al gobierno de Al-Alsad a reintegrar a los 3 millones de migrantes que buscaron una esperanza en Europa tras una guerra civil de más de 10 años.
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