Mundo

Daniel Ortega ordenó reformar la Constitución de Nicaragua para que haya un “co-presidente” y una “co-presidenta”

5views

En un controvertido movimiento que consolida aún más su control sobre el Estado, Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, impulsó una reforma constitucional que extiende los periodos presidenciales de cinco a seis años y establece oficialmente el cargo de “co-presidenta”, desempeñado por su esposa y actual vicepresidenta, Rosario Murillo.

Las modificaciones refuerzan el dominio del gobierno sandinista sobre las instituciones del país y ya generan críticas tanto a nivel nacional como internacional.

La reforma, aprobada por una Asamblea Nacional dominada por el oficialismo, amplía significativamente los poderes del Ejecutivo al otorgarle la capacidad de coordinar directamente los tres poderes del Estado: el Legislativo, el Judicial y el Electoral.

Según el texto, el presidente tiene la función de “articular y supervisar” las acciones de estos órganos, una medida que, según expertos, anula cualquier separación de poderes y confirma la concentración de autoridad en manos de Ortega y Murillo.

Símbolos y reivindicaciones del sandinismo

Además de los cambios en la estructura del poder, las reformas incluyen disposiciones simbólicas y políticas que subrayan la ideología del régimen.

Una de ellas es la incorporación de la bandera rojinegra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como símbolo patrio, lo que, según analistas, busca perpetuar el vínculo entre la identidad nacional y el partido gobernante.

Otra medida destacada es la reafirmación de la histórica demanda de Nicaragua contra Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia por su “intervención” en la guerra civil de los años 80. La mención de este caso busca revivir un tema que ha sido recurrente en el discurso de Ortega, centrado en culpar a potencias extranjeras de las crisis internas del país.

Alberto News